RELATO REAL ABUSOS

En el relato que sigue a continuación contaré los abusos de los cuales fui víctima a lo largo de mi infancia y parte de mi adolescencia. Para ello es preciso que me presente y podáis así haceros una idea de mi vivencia.

 

Soy un chico de 25 años que reside en Madrid. Crecí en el seno de una familia de clase media y de ideología conservadora. La educación que recibí fue acorde a dicha ideología pero sin llegar a los extremos.

 

Durante mi infancia, sucedieron los primeros episodios de abusos a los que fui sometido. Yo tendría al rededor de 9 años y mi primastro, quien abusaba de mi, tendría al rededor de 15-16 años.

 

Si bien los recuerdos que tengo de aquellos episodios no son muy nítidos, hay momentos, detalles, olores que nunca podré olvidar.

 

Tal y como he comentado anteriormente, fue mi primastro el primero que dio el paso y decidió abusar de mi. Era un chico de constitución atlética, mulato, alto…y con un gran pollon.

Los abusos tenían lugar siempre en su cuarto cuando yo iba a casa de mi tío a pasar la tarde con mis primos. Mi primastro, con la excusa de jugar con el ordenador me llevaba a su cuarto. Una vez dentro, cerraba la puerta y se tumbaba en la cama bajando sus pantalones.

 

Con la polla fuera, aun flácida, me decía “ven y lame”. Yo, obediente y temeroso, me acercaba y le agarraba el pene y me lo acercaba a la boca…sacaba la lengua y chupaba como si de un cono de helado se tratase.

 

Nunca olvidare el sabor y el olor de su polla…todavía me excita ese recuerdo y mi boca se hace agua al pensar en su pollon. Quizás muchos penséis que fue una experiencia traumática para mi. Sin embargo, creo que lo hubiese sido en el caso de que yo fuese consciente de lo que hacia. Pero no lo era. Era un niño pequeño que ante el “premio” de unas simples galletas y la amenaza de que lo contaría a sus padres si no obedecía, hacia lo que el me pedía.

 

Los abusos nunca pasaron de relaciones. Nunca hubo penetración (me hubiese reventado) ni tocamientos…solo lamia su capullo hasta que su polla estaba muy dura y seguía hasta que descargaba su caliente leche en mi boca.

 

Tengo un recuerdo especialmente inolvidable del día en que me obligó a medir su pene erecto.

 

Ese día llegué a su casa y estábamos solos, sus padres y hermanos habían salido y tenía un tiempo para aprovechar. No fue en su cuarto si no en el salón. Me llevó allí y se bajo lo pantalones, con su polla colgando me dijo “Acércate y consigue que se ponga dura como un palo”. Yo, obediente, me acerque y seguí el procedimiento habitual. Le agarre el pene y empecé a lamer el capullo hasta que creció y se puso dura como una piedra. Fue entonces cuando sacó una regla escolar de 30 centímetros y dándomela me dijo “colócala al lado y dime cuanto mide”.

 

Obediente como siempre, lo hice y le dije cuanto marcaba. “28 centímetros primo”. Por aquel entonces no era consciente de las dimensiones de su polla. Hoy en día fantaseo a diario con pollas de ese tamaño. Personalmente creo que yo estoy muy bien dotado, pero obviamente, 28 centímetros es algo sobrenatural…

 

No recuerdo cuántas veces abusó de mi, ni qué día dejó de hacerlo. Solo sé que esos abusos no supusieron un trauma para mi sino una perversión que hoy en día me hace tener alma de sumiso y fantasear con grandes pollas a diario…

 

La segunda etapa durante la cuál sufrí abusos ocurrió cuando yo tenía unos 14 años. En este caso fue mi prima quien, mediante la técnica del chantaje y amenazas de contarlo todo, conseguía que satisficiese sus deseos más íntimos.

 

Ella tenía mi edad y había experimentado su madurez sexual mucho antes que yo. Es por eso que para mi fue una experiencia traumática. Yo era consciente de lo que hacia, no como cuando tenía 9 años, y no era algo que quisiese hacer.

 

Mi prima se aprovechaba de su supuesta inocencia para ser la niña buena ante los ojos de sus padres y de los míos, pero realmente era una persona manipuladora que conseguía de mi todo lo que se proponía.

 

Los abusos tenían lugar en mi casa, cuando ella venía a pasar la tarde. Cuando supuestamente jugábamos en mi cuarto, ella se bajaba los pantalones o se sacaba sus prominentes pechos…

Os la describiré para que os podáis hacer una idea de cómo era…con 14 años mi prima estaba ya bastante desarrollada, era morena, delgada y con un pecho considerable para la edad que tenía. Igualmente, tenía mucho vello en la zona vaginal que aun no se depilaba.

 

Las pràcticas que mas le gustaba llevar a cabo era abrirse de piernas y obligarme a arrodillarme. Sujetar mi cabeza y llevarla a su coño para que lo lamiese sin parar. Recuerdo perfectamente el sabor de su coño, la textura de sus labios vaginales y el sabor de su jugo al correrse…

También disfrutaba chupando mi polla y haciendo que le penetrase con diferentes objetos tales como bolis, pepinos, mis dedos…

La experiencia mas denigrante fue cuando me meó encima. Fue un día en el que tras estar un buen rato lamiéndole el coño y tras correrse en mi cara, decidió mearme encima mientras me humillaba e insultaba…

 

Todas estas experiencias han definido mi alma se sumiso y mi bisexualidad no probada…no ha sido fácil aceptarlo y aprender a convivir con ello, y de hecho todavía hay pasos de que debería dar, pero me he aceptado tal y como soy. Estas experiencias me han hecho lo que soy hoy en día.


 

 

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           Duracion: 10 minutos
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